
No sé si encontré la verdad
y desconozco absolutamente lo esencial de mi vida...
Sólo sé que existo a medida que el tiempo transcurre,
sólo sé que que lo que alguna vez consideré verdadero
hoy pierde trascendencia,
y que lo esencial depende absolutamente de las circunstancias.
Como una gran cúpula de hierro
me desarmo ante el fuego vital
y me construyo día a día,
y nada es eterno...
No sé si encontré la verdad.
Sólo asumo que la tierra existe.
No sé qué es en sí la esencia,
sólo admito que hay algo en ti y en mi,
que debería trascender.
Este volón lo escribí hace tiempo. Mis reflexiones apuntan generalmente a buscar y ojalá encontrar un verdadero sentido a la vida, a mi existencia, al hecho de haber conocido a la persona más linda de mi vida y también el sentido que he de otorgarle al hecho de tener descendencia...qué loca es la vida...estoy tan inmensamente plena al sentir y saber que fui capaz de tener dos hijas a pesar de los sacudones que provoqué en la vida de los demás...
Después de todo, soy una mujer valiente.
Al leer el último verso de mi poema, siento que gran parte de mi misión en la vida ya está dicha...he (hemos) trascendido ya. El fruto y el motivo de haber nacido ya está a la luz: Nuestras hijas. Ellas cargarán con nuestra genética y con todos nuestros sueños ...sin embargo creo que es legítimo impulsar en ella la construcción de sus destinos...yo lo hice y ellas deben hacerlo. Qué hermoso es verlas crecer y saber que piensan distinto a mi, que son autónomas y que no soy -ni quiero serlo- la piedra de tope en la búsqueda de su propia felicidad.
Tuve que darme treinta mil volteretas en el mundo para entender, asumir y comprender que pese a todo, la vida es realmente hermosa. Más aún sabiendo que existen ellas. Todo, gracias a ti.
Cambio y Fuera.
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